El precio que pagamos por los HÁBITOS NO SALUDABLES

Los hábitos son comportamientos que se han desarrollado a través de la repetición del tiempo y se conforman con la finalidad de ayudarnos a ser eficientes, aún así a veces van en contra de los objetivos, necesidades y valores que tenemos a largo plazo. Es fácil contraer hábitos que nos aportan alivio pero que no nos son útiles o no reflejan nuestras necesidades más profundas. A veces pueden ser perjudiciales, no saludables e incluso mortales.

Estos son algunos hábitos no saludables habituales:

  • Comer en exceso (no por tener hambre sino para adormecer una emoción o experimentar una sensación de alivio), fumar en exceso, ir de compras, trabajar en exceso o engancharse a los juegos de azar para sentirse mejor o evitar sentir algo desagradable ( por ejemplo, ansiedad, soledad o incertidumbre).
  • Comportamientos que se llevan a cabo de forma continua o compulsiva como pasar largas horas navegando por las redes sociales o comprobando el correo electrónico, sabiendo que esta no es la mejor manera de emplear el tiempo y la energía.
  • Tener pensamientos, emitir palabras o exhibir comportamientos enojados, de tal forma que ello le ocasione dolor a uno mismo o a los demás: por ejemplo, mostrar frustación con el personal de las tiendas o en las conversaciones teléfonicas, juzgarse uno a sí mismo o a los demás de forma negativa.
  • Tener la sensación de estar siempre en marcha, de estar siempre yendo a alguna parte o de tener siempre una lista de tareas pendientes.
  • Preocuparse por el futuro e imaginar escenarios negativos o atemorizantes.
  • Pasar mucho tiempo pensando en el pasado ( en aquello que hicimos, aquello que podríamos haber hecho de otra manera o aquello que nos han hecho).

Puede que estos hábitos creen sufrimiento a quien los tiene y que también estén perjudicando a otro. Como mínimo, no están al servicio de las necesidades, los objetivos a largo plazo o las intenciones más profundas de la persona. El consumismo puede mantenernos encerrados en patrones que entran en conflicto con nuestro más profundo de lo que es bueno para nosotros. Incluso los hábitos de distracción, como mordernos las uñas, tararear o levantarnos la piel de las uñas cuando nos sentimos nerviosos o ansiosos nos impiden estar completamente presentes en la vida.

Y esque podemos desarrollar, conscientemente, hábitos que sean coherentes con nuestras intenciones y objetivos. Si quieres forjar un hábito saludable, es necesario que repitas el comportamiento hasta que se vuelva automático. Estudios recientes sugieren que se tarda unos sesenta y seis días en adquirir un nuevo hábito. Si quieres abandonar un hábito no saludable o que no desees tener debes encontrar la manera de interrumpir y suspender el comportamiento automático.

 

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